El método hipotético-deductivo

De acuerdo con el método hipotético-deductivo de probar una teoría, una hipótesis se confirma sobre la base de sus consecuencias observacionales. Esto puede parecer tan obvio como para ser casi trivial. Sin embargo, los numerosos esfuerzos para formalizar este método y hacerlo más preciso sólo han servido para inspirar numerosas críticas que muestran que las formulaciones propuestas están preñadas de absurdo.... No obstante, algo muy simple e importante suele perderse de vista en el debate, a saber, el elemento básico de verdad que subyace en este método y que da cuenta de su amplio atractivo intuitivo....

En su forma más cruda, el método hipotético-deductivo envuelve sólo dos condiciones. Sea h una hipótesis y e una pieza evidencial; entonces

(H-D 1) e confirma h si (1) e es verdad, y (2) h implica lógicamente a e, esto es, h |- e.

Aparte de algunas dificultades técnicas obvias, tales como que e confirma cualquier hipótesis que sea ella misma incoherente, el defecto más serio que se le encuentra es la preocupación ... de que raramente una hipótesis por sí sola implica algún material evidencial que consista en una sola tesis de observación sobre el mundo. Por el contrario, típicamente es solo cuando una hipótesis está anidada en una gran red de hipótesis auxiliares y presupuestos de fondo que una pieza evidencial particular puede en efecto ser derivada. Esto sugiere relativizar el método hipotético-deductivo de modo que una hipótesis se diga confirmada, no simpliciter sino relativamente a alguna teoría particular. Esto es, donde T es una teoría,

(H-D 2) e confirma h con respecto a T si (1) e es verdad, (2) h & T es coherente, y (3) h & T |- e.

Esto va mejor que lo anterior, ya que la condición implicativa crucial se puede satisfacer más fácilmente, pero ahora surge un problema aún más serio. Si sucede que T implica a e, entonces de acuerdo con (H-D 2) e confirmará exitosamente cualquier hipótesis con respecto a T con solo que la hipótesis y T sean mutuamente coherentes. Esto es un resultado absurdo. Dichosamente, es fácil ver cómo puede ser evitado, a saber, exigiendo que T no implique a e. Considérese, pues, una versión relativizada del método hipotético-deductivo:

(H-D 3) e confirma h con respecto a T si (1) e es verdad, (2) h & T es coherente, (3) h & T |- e, y (4) no es el caso que T |- e.

Esta forma más elaborada del método hipotético-deductivo parece más plausible que las otras versiones, pero como lo señala Glymour, es objeto de algunas dificultades serias:

Glymour toma estos problemas como un signo de que hay algo inherentemente incorrecto en la idea fundamental asociada con el método hipotético-deductivo....

Hay algo paradójico en todo esto. Conforme los esfuerzos para salvar lo que inicialmente era una propuesta muy simple se han ido haciendo más y más complejos, han ido surgiendo nuevos problemas con caracteres más y más desastrosos. No es de extrañarse que Glymour vea la empresa como totalmente fútil. Sin embargo, esa actitud me impresiona como un tanto prematura, pues me parece que algo muy básico se ha pasado por alto en los varios intentos de reparar el método hipotético-deductivo y que cuando ese elemento básico sea reconocido adecuadamente el método puede funcionar.

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La expresión más prometedora del método hipotético-deductivo se encuentra, yo creo, en su forma inicial, la más cruda, (H-D 1), donde e confirma h si (1) e es verdad, y (2) h |- e. Fue un gran error, pienso yo, abandonar esta forma en favor de las versiones relativizadas más complicadas, donde e confirma h con respecto a una cierta teoría T.... La objeción de que las hipótesis solitarias raramente implican alguna tesis observacional sobre el mundo es simplemente errónea.

Considérese por ejemplo la generalización "Todos los cuervos son negros". Es verdad que no implica el enunciado de observación " x es un cuervo negro", pero sí la disyunción " x es negro o x no es un cuervo", y si el primero cuenta como un enunciado de observación, también el último. Después de todo, los dos enunciados contienen los mismos predicados. Y si no comparten la misma forma lógica ... los dos enunciados afirman estados del mundo que pueden ser observados por un acto simple de percepción.

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Consideraciones de esta clase muestran que la objeción esgrimida contra (H-D 1), que sugiere la necesidad de relativizar la confirmación con respecto a una cierta teoría de fondo, está equivocada. Pero incluso suponiendo que la objeción fuera correcta, ¿qué es lo que realmente mostraría? Solamente que (H-D 1) especifica únicamente las condiciones suficientes de la confirmación, no las necesarias, solamente que el alcance de (H-D 1) no es tan amplio como uno querría....

Así pues, (H-D 1) está muy cerca de ser una formalización adecuada de lo que entendemos por confirmación. Hay, sin embargo, dos correcciones que debemos hacerle. En primer lugar, para eliminar algunos casos anómalos que envuelven contradicciones y tautologías, h y ~e (negación de e) deben ser coherentes. Esto es:

(H-D 1a) e confirma h si (1) e es verdad, (2) h y e son ambos coherentes y (3) h |- e.

Todavía subsiste un problema. Nótese que si e confirma h de acuerdo con (H-D 1a), entonces la disyunción e v f confirmará también h, donde f es cualquier enunciado arbitrario no implicado por ~e. El problema, sin embargo, parece ser precisamente debido a las herramientas usadas para expresar la idea básica y no a la idea misma. Porque si bien h implicará la disyunción e v f si h implica e, la disyunción no parece ser parte del contenido de h. Como una primera aproximación hacia la superación del problema, voy a introducir la noción de consecuencia estrecha.

La noción de consecuencia estrecha, que representaré con " |–> ", puede definirse así:

De modo parecido a la implicación lógica, la noción de consecuencia estrecha se conforma a la regla de simplificación, de manera que q (si es contingente) es una consecuencia estrecha de la conjunción p & q (con tal de que la conjunción sea coherente). Sin embargo, a diferencia de la implicación lógica, esta noción no se conforma a la regla de adición, es decir, p v q no es una consecuencia de p. Consecuentemente, la noción de consecuencia estrecha parece mejor equipada para expresar una relación que preserva el contenido. Considérese, entonces, la revisión de (H-D 1a) para que la relación de consecuencia sea expresada en términos de la consecuencia estrecha en vez de la implicación lógica:

(H-D 1b) e confirma h si (1) e es verdad, (2) h y e son ambos coherentes, y (3) h |–> e.

Hay mucho en favor de esta formulación simple del método hipotético-deductivo. No solo es falso que (H-D 1b) se aplica raramente, sino que también evita el problema de permitir que la disyunción e v f confirme h si h es confirmada por e. Además, dos de las tres objeciones que Glymour esgrime contra (H-D 3) –a saber, la primera ... y la tercera ...– dejan de ser pertinentes. Estas dos objeciones surgen solo cuando h se confirma con respecto a una cierta teoría T y (H-D 1b) no hace uso de ninguna teoría de fondo. Sin embargo, la segunda objeción que Glymour cita, el problema de la conjunción impertinente, sí se aplica y debe ser tratada.

Siendo así que la relación de consecuencia estrecha es transitiva, es una propiedad de (H- D 1b) que si e confirma h, entonces confirma también la conjunción h & A donde A es cualquier enunciado coherente con h. Glymour toma esto como un problema serio, pero no estoy seguro de que tenga razón.... Dado que e es una consecuencia estrecha de h & A de una manera que satisface (H-D 1b), e parece no ser enteramente impertinente para la confirmación de la conjunción. Esto puede parecer problemático si uno supone que e debe confirmar cada consecuencia de h & A y por lo tanto que confirma A.... Pero como este supuesto no es parte del compromiso de (H-D 1b), es difícil ver en qué sentido este llamado problema de la conjunción impertinente es de verdad un problema. Más bien, puesto que h & A es una hipótesis que presenta un cierto cuadro de la manera que el mundo es y en parte ese cuadro como lo expresa e resulta ser correcto, pareciera que la verdad de e debería contar con respecto a la confirmación de h & A, y al mismo tiempo permitirse que e confirmara la conjunción en un grado menor que lo que confirma a h propiamente dicha. Esto, sugiero, es una evaluación plausible, por lo que el llamado problema de la conjunción impertinente no es un problema genuino.

Hay un asunto final digno de mencionarse. Considérese de nuevo la generalización simple "Todos los cuervos son negros". En la medida en que la conjunción " x es negro y x es un cuervo" no es una consecuencia estrecha de "Todos los cuervos son negros", (H-D 1b) no produce el resultado de que la generalización quede confirmada por la conjunción. Pero, de nuevo, esto de ninguna manera sirve de contra-ejemplo que destruya (H-D 1b), aunque sugiera que su rango de aplicación sea menos que exhaustivo. No obstante, no todo está perdido, porque resulta que " x es negro" es una consecuencia estrecha de la hipótesis conjuntiva "Todos los cuervos son negros y x es un cuervo", de modo que (H-D 1b) permite la confirmación en este caso alternativo.

En vista de estas varias observaciones, (H-D 1b) parece emerger como una versión plausible e interesante de la confirmación. Está diseñada para expresar la idea intuitiva que subyace en el método hipotético-deductivo y parece superar los problemas que aquejan otras formulaciones....

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