
Quiero examinar el concepto de un sistema cuyo comportamiento puede ser –por lo menos a veces– explicado y predicho con base en adscribir al sistema creencias y deseos (esperanzas, temores, intenciones, presentimientos, ...). Llamaré a tales sistemas sistemas intensionales, y a tales explicaciones y predicciones, explicaciones y predicciones intensionales, en virtud de la intensionalidad de los modismos de creencia y deseo (esperanza, temor, intención, presentimiento, ...).
"intensional" como lo uso aquí no es el término familiar del lenguaje ordinario. Para mí, la intensionalidad es primordialmente un aspecto de los entes lingüísticos –modismos, contextos– ....
El aspecto esencial de la perspectiva del diseño es que hacemos predicciones solamente desde el conocimiento de supuestos sobre el diseño funcional del sistema, sin importarnos la constitución física o la condición de las vísceras del objeto particular.
En segundo lugar está lo que podemos llamar la perspectiva física. Desde esta perspectiva nuestras predicciones se basan en el estado físico de hecho del objeto particular y son producidas aplicando cualquier conocimiento que tengamos sobre las leyes de la naturaleza. Es solo desde esta perspectiva que uno puede predecir el malfuncionamiento de los sistemas (a menos que, como sucede a veces en nuestro tiempo, un sistema sea diseñado para que funcione mal después de un cierto tiempo, en cuyo caso el mal funcionamiento es un caso de funcionamiento apropiado).... Raramente adopta uno la perspectiva física cuando se enfrenta con una computadora puesto que las variables críticas en su constitución física sobrecogerían al más prodigioso calculista. La perspectiva física se reserva, más bien, para los casos de avería, donde la condición que impide la operación normal es generalizable y puede ser fácilmente localizada, por ejemplo, "Nada pasará cuando teclee sus preguntas porque no está conectada", o "No funcionará porque está llena de agua". Intentar predecir físicamente o dar cuenta física de las acciones de una computadora que juega ajedrez sería una labor sin sentido y hercúlea, pero realizable en principio....
Las mejores computadoras que juegan ajedrez en estos días son prácticamente inaccesibles a la predicción desde ninguna de las perspectivas de diseño o física; han llegado a ser demasiado complejas para que incluso sus propios diseñadores puedan mirarlas desde la perspectiva del diseño. La mejor oportunidad que uno puede tener para derrotar a tal máquina en un torneo ajedrecístico es predecir sus respuestas a la luz de la jugada más racional posible, dadas las reglas y objetivos del juego de ajedrez. Esto es, uno debe suponer no solo (1) que la máquina funcionará como fue diseñada, sino también (2) que el diseño es óptimo, y que la computadora "escogerá" la jugada más racional. Las predicciones hechas sobre estos supuestos pueden perfectamente fallar, pero a pesar de ello este medio de predicción se nos presenta como el más fructífero que uno puede adoptar para lidiar con un sistema particular. En otras palabras, cuando uno no puede ya esperar vencer a una máquina utilizando su propio conocimiento de física o de programación para anticipar sus respuestas, puede todavía evitar la derrota tratando a la máquina más bien como se trataría a un oponente humano inteligente.
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El desenlace de este largo ejemplo debería ahora ser obvio: la tercera perspectiva, con su supuesto de racionalidad, es la perspectiva intensional: las predicciones que uno hace desde ella son predicciones intensionales; uno ve la computadora como un sistema intensional. Se predice el comportamiento en tal caso adscribiendo al sistema la posesión de cierta información y suponiéndolo dirigido por ciertas metas, y elucidando con esas bases la acción más razonable o apropiada. Solo hay un pequeño paso hasta llamar a la información poseída por la computadora sus creencias, y a sus metas y submetas, sus deseos. Lo que quiero decir diciendo que solo hay un pequeño paso es que la noción de poseer información o mala información es una noción justamente tan intensional como la noción de creencia.... De una manera similar, las metas de una computadora dirigida por metas deben ser especificadas intensionalmente, justamente como los deseos.
Las dudas remanentes sobre si la computadora que juega ajedrez tiene realmente creencias y deseos está mal ubicada; porque la definición de sistemas intensionales que he dado no dice que los sistemas intensionales realmente tengan creencias y deseos, sino que uno explica y predice su comportamiento adscribiéndoles creencias y deseos.... El hecho inescapable e interesante es que para las mejores computadoras jugadoras de ajedrez de hoy día, la explicación y predicción de su comportamiento no es solo común sino que funciona cuando ninguna otra suerte de predicción de su comportamiento sería manejable. Con todo éxito tratamos a esas computadoras intensionalmente y lo hacemos independientemente de ninguna consideración sobre de qué sustancia están construidas o de su origen o de su posición, o falta de posición, en la comunidad de agentes morales, de su conciencia o autoconciencia o del determinismo o indeterminismo de sus operaciones. La decisión de adoptar la estrategia es pragmática; no es intrínsecamente ni buena ni mala. Uno siempre puede rehusar el empleo de la perspectiva intensional y resignarse a aceptar los jaques mate. Uno puede cambiar perspectivas a voluntad sin enredarse en contradicción o inhumanidad, adoptar la perspectiva intensional en el rol de oponente, la del diseño en el rol de rediseñador, y la perspectiva física en el rol de electricista.
Esta celebración de nuestra computadora que juega ajedrez no debe entenderse como un modelo totalmente adecuado o una simulación de la mente o de la actividad inteligente humana o animal; tampoco estoy diciendo que la actitud que adoptamos ante la computadora es precisamente la misma que adoptamos hacia una criatura que consideramos consciente o racional. Todo lo que afirmo es que de vez en cuando, un sistema puramente físico puede ser tan complejo, y sin embargo tan organizado, que encontramos conveniente, explicatorio y pragmáticamente necesario para la predicción tratarlo como si tuviera creencias y deseos y fuera racional....
¿Cuándo deberíamos esperar que la táctica de adoptar la perspectiva intensional resulte productiva? Siempre que tengamos razón para suponer que el postulado de diseño óptimo está justificado y que dudemos de la practicalidad de predecir desde la perspectiva del diseño o la perspectiva física. Supongamos que viajamos a un planeta distante y lo encontramos habitado por cosas que se mueven sobre su superficie, se multiplican, decaen, aparentemente reaccionando a eventos en su ambiente, pero que por otro lado son tan diferentes a los seres humanos como queramos. ¿Podremos hacer predicciones y explicaciones intensionales de su comportamiento? Si tenemos razón para suponer que un proceso de selección natural ha estado en vigor, entonces tendríamos motivo para pensar que las poblaciones que observamos han sido seleccionadas en virtud de su diseño: responderán a, al menos, algunos de los más comunes eventos-tipo de maneras normalmente apropiadas –es decir, conducentes a la propagación de la especie–. Una vez que hayamos identificado tentativamente los peligros y apoyos del ambiente (relativamente a la constitución de esos habitantes, no de nosotros), podremos estimar qué metas y qué apreciación de metas serán óptimas para las necesidades de las criaturas (su supervivencia y propagación), qué suerte de información sobre el ambiente será útil para guiar su actividad orientada por metas y qué actividades serán apropiadas dadas las circunstancias del entorno. Habiendo aceptado estas condiciones, podemos proceder enseguida a adscribir creencias y deseos a las criaturas.... La adscripción de creencias y la de deseos deben ser interdependientes y los únicos puntos de anclaje serán las necesidades demostrables de supervivencia, las regularidades del comportamiento, y el supuesto, basado en fe en la selección natural, de diseño óptimo. Una vez que uno ha adscrito creencias y deseos, sin embargo, puede enseguida comenzar a predecir la conducta sobre esas bases y, si la evolución ha realizado su trabajo –como debe hacerlo a largo plazo–, nuestras predicciones serán suficientemente confiables como para ser útiles.
Puede parecer a primera vista que esta táctica impone de manera injustificada categorías y atributos humanos (creencia, deseo, etc.) a entes extraños. Es cierto: es una especie de antropomorfismo; pero un antropomorfismo conceptualmente inocente. No tenemos que suponer que estas criaturas compartan con nosotros ninguna inclinación particularmente humana, ni actitudes, esperanzas, debilidades, placeres u opiniones; sus acciones pueden no incluir correr, saltar, esconderse, comer, dormir, oír o copular. Lo único que transportamos de nuestro mundo al de ellas son las categorías de racionalidad, percepción ... y acción. La cuestión de si podemos esperar que compartan algunas de nuestras creencias o deseos es espinosa, pero podemos adelantar algunos puntos con confianza; en virtud de su racionalidad, debemos suponer que comparten con nosotros su creencia en las verdades lógicas y no podemos suponer que normalmente deseen su propia destrucción, por ejemplo.
Nuestras explicaciones y predicciones de "sentido común" para el comportamiento de hombres y animales son intensionales. Comenzamos por suponer la racionalidad. No esperamos que nuestros nuevos conocidos reaccionarán irracionalmente a tópicos o eventualidades particulares, pero cuando lo hacen debemos ajustar nuestras estrategias de conformidad, justo como, con una computadora que juegue ajedrez, uno comienza con un alto nivel de apreciación por su racionalidad y ajusta su estimación hacia abajo conforme su rendimiento revela deficiencias. La presunción de racionalidad está tan fuertemente arraigada en nuestros hábitos de inferencia que cuando nuestras predicciones no se cumplen primero buscamos ajustes en las condiciones de posesión de información (no debe habernos oído, o tal vez no entiende español, o no debe haber visto x, no debe estar al tanto de y) o de apreciación de metas, antes de cuestionarnos la racionalidad del sistema como un todo. En casos extremos, las personalidades pueden resultar tan imprevisibles desde la perspectiva intensional que debemos abandonarla, y ... podemos encontrar que una especie de perspectiva del diseño pueda ser adoptada con eficacia. Ver a un asistente en un asilo manipular a un paciente obsesivamente contrasugestivo, por ejemplo, es mirar algo radicalmente disimilar a nuestras relaciones interpersonales normales.
Nuestra predicción del comportamiento animal por "sentido común" es también intensional.... Si observamos un ratón en una situación donde pueda ver a un gato esperándolo en una entrada de su madriguera y un queso en otra, sabemos por donde se irá el ratón, con tal de que no esté demente; nuestra predicción no se basa en nuestra familiaridad con experimentos con ratones, ni en conocimiento sobre qué tipo de entrenamiento ha recibido el ratón. Suponemos que el ratón puede ver el gato y el queso y en consecuencia tiene creencias (o análogos de creencias) en el sentido de que hay un gato a la izquierda, queso a la derecha, y adscribimos al ratón también los deseos de comer el queso y de evitar al gato (subsumidos apropiadamente bajo los deseos más generales de comer y evitar peligros); así podemos predecir que el ratón hará lo apropiado para tales creencias y deseos, es decir, ir a la derecha para coger el queso y evitar al gato.....
Incluso las criaturas de otro planeta compartirían con nosotros nuestras creencias en las verdades lógicas.... El supuesto de que algo es un sistema intensional es el supuesto de que es racional.... Sea que un animal crea en las verdades lógicas o no, tenemos que suponer que sigue las reglas de la lógica. Con toda seguridad nuestro ratón sigue o cree el modus ponens NOTA 1.... En general existe una correlación inversa entre reglas y verdades; podemos suponer que x tiene una regla de inferencia para pasar de A a B o podemos darle a x la creencia en el "teorema": si A entonces B. Por lo que respecta a nuestras predicciones, tenemos libertad de adscribir al ratón o bien unas pocas reglas de inferencia y la creencia en muchas proposiciones lógicas, o muchas reglas de inferencia y unas pocas, si acaso, creencias lógicas NOTA 2....
¿Aparecerán todas las verdades lógicas entre las creencias de un sistema intensional? Si el sistema fuera ideal o perfectamente racional, todas las verdades lógicas aparecerían, pero cualquier sistema real será imperfecto y así, no todas las verdades lógicas deben ser adscritas como creencias a cualquier sistema. Además, no todas las reglas de inferencia de un sistema intensional real pueden ser válidas; no todas sus creencias que permiten inferencias pueden ser verdades de la lógica. La experiencia puede indicar dónde estén las deficiencias para cada sistema particular.... Conforme descubramos más y más imperfecciones (conforme vayamos expulsando más y más verdades lógicas de las creencias de la criatura) nuestros esfuerzos de predicción intensional llegarán a ser más embrollados e incluso indecidibles, pues no podremos contar con que creencias, deseos y acciones que deban ir juntos vayan de hecho juntos. Eventualmente podemos terminar, siguiendo este proceso, prediciendo desde la perspectiva del diseño, es decir, abandonando la presunción de racionalidad.
Esta migración desde las explicaciones y predicciones intensionales del sentido común hacia explicaciones y predicciones más confiables de la perspectiva del diseño, que se nos impone cuando descubrimos que nuestros sujetos son imperfectamente racionales es, independientemente de tal descubrimiento, la dirección en que los constructores de teoría deben moverse siempre que sea posible. Al final, deseamos poder explicar la inteligencia del hombre o de la bestia en términos de su diseño y este a su vez en términos de su selección natural; así pues, siempre que nos detenemos en nuestras explicaciones en el nivel intensional hemos dejado un caso de inteligencia o racionalidad sin explicar....
Cada vez que un constructor de teoría propone llamar a cualquier evento, estado, estructura, etc. en cualquier sistema (digamos, el cerebro de un organismo) señal o mensaje o comando o de alguna otra manera investirlo con contenido, toma un préstamo de inteligencia. Implícitamente propone, junto con sus señales, mensajes o comandos, algo que sirve como lector-de-señales, intérprete-de-mensajes, o dictador-de-comandos; de lo contrario, sus "señales" serían para nada, decaerían sin ser recibidas, quedarían incomprendidas. Este préstamo debe ser eventualmente cancelado, encontrando y despejando estos lectores o intérpretes; porque, a falta de ello, la teoría tendría entre sus elementos no analizados análogos-de-hombre investidos con suficiente inteligencia para leer señales, etc., y la teoría habría pospuesto la contestación de la pregunta fundamental: ¿en qué consiste la inteligencia?... El discurso intensional es un medio de intercambio [una moneda] que permite evaluar teorías del comportamiento. La intensionalidad es una abstracción que representa, suprimidos los detalles no esenciales, las distintas formas que los préstamos-de-inteligencia pueden tomar (por ejemplo, lectores-de- señales, emisores-de-decisiones, libreros en los corredores de la memoria, egos, superegos) y sirve como un medio confiable para detectar exactamente dónde una teoría está en rojo relativamente a la tarea de explicar la inteligencia; allí donde una teoría descansa en una formulación que lleva las marcas lógicas de la intensionalidad, ahí hay sin duda un hombrecillo escondido.
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NOTA 1
El
modus ponendo ponens de los lógicos medievales. Consiste
en la regla lógica que postula un condicional y el antecedente del
condicional como premisas y obtiene el consecuente del condicional como
conclusión. Consúltese artículo de
Gutiérrez
y Brenes. Por ejemplo:
Si el ratón es un sistema intensional, el ratón
sigue las reglas de la lógica;
es así que el ratón es un sistema intensional;
luego, el ratón sigue las reglas de la lógica.
Nota del editor.
NOTA 2 Sin embargo, necesitamos mantener por lo menos una regla de inferencia para poder deducir nuevos enunciados a partir de nuestras creencias. Nota del autor.
NOTA 3 Ver adelante (Capítulo VI) la teoría de la conciencia desarrollada por este mismo autor. Nota del editor.